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En las tragedias clásicas el motivo principal del infortunio se origina en lo que ellos llamaban el hybris que del griego puede traducirse como "desmesura" y alude al orgullo desmedido que llevava a los mortales a confrontar y sentirse superiores a los dioses, quienes a su vez despliegan su poder y sus fuerzas sobrenaturales, las que provocan un tipo de sensaciones estéticas que ha sido reconocidas y comentadas ya desde esta época. Frente a estas grandes manifestaciones de fuerzas y poder nos sentimos pequeños y vulnerables, pero al no estar involucrados en esta realidad, la distancia crítica mediante el uso de la razón permite al espectador, "redimir sus propias bajas pasiones al verlas proyectadas en los personajes de la obra" (Poética de Aristóteles). A esta redención le dio el nombre de Catarsis que en griego significa purificación, constituyendo así una suerte de valores éticos y morales que se configuran o se imprimen en los espectadores a través de la compasión y el miedo que estas obras inspiran. Las esculturas vivas que produce Maquiamelo usando la técnica de reducción de cabezas de los indios Shuar (llamados jíbaros), donde de esta forma el jefe simbolizaba la dominación sobre un adversario vencido, nos conminan a la reflexión sobre los valores que han dirigido nuestros destinos sociales, la producción de ídolos y la constitución de poderes. La muerte como protagonista del evento, inevitablemente nos cuestiona sobre el sentido del ser, la banalidad de nuestros esfuerzos cotidianos, la precariedad de la integridad que nos invade y la inconciencia de los valores que nos rigen, sentenciando el peligro y señalando lo inevitable al denunciar el ser encaminado hacia el vacío, enjaulado en un bombardeo mediático y maniatado por unas estructuras abstractas. Nos presenta un contraste tenebroso, una fractura ontológica, donde lo que permanecía vivo muere y lo que está muerto aún vive. El espacio se ha convertido en una zona de catástrofe, esculturas vivas que parecen desenterrar el desenlace de estas vidas, convocando sus espíritus en auxilio por el naufragio del sentido. |